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Joven Mexicano crea el método de detección de cáncer de mama

A los 13 años ideó un wearable que diagnostica el cáncer de mama con mayor precisión que la mastografía.


La segunda vez que la mamá de Julián fue diagnosticada con cáncer de mama supo que tenía que hacer algo para salvarla. Esa misma noche, el adolescente de 13 años, investigó sobre este padecimiento para saber cuáles eran las posibilidades de que su madre sobreviviera. En ese entonces no imaginó que, a los 17 años, crearía el método más eficaz para detectar este cáncer a partir de un wearable (dispositivo vestible).


La madre de Julián, Graciela Ríos, perdió medio año para iniciar su tratamiento. “Se hizo la mastografía en México y no le detectaron nada, hasta que seis meses más tarde la repitió en Estados Unidos y ya tenía tumores de cinco centímetros”, apunta el joven emprendedor.


Durante dos años, Julián Ríos investigó sobre los métodos de detección de cáncer, pues su margen de error fue la razón por la que a su madre se le diagnosticó el segundo cáncer en etapa avanzada.


“Me di cuenta de la terrible falibilidad del método mastográfico y autoexplorativo”, dijo el joven emprendedor.


Una consola de Xbox y un horno de microondas fueron los instrumentos para que Julián Ríos comenzara con su invento para detectar cáncer de mama. La primera idea fue utilizar la cámara del Xbox porque hace mapeos tridimensionales del seno y monitorearla semanalmente para observar comportamientos anormales.


“Esta idea es médicamente estúpida, pero esas son el tipo de ideas con las que empiezas”, asegura Ríos, que apenas alcanzó la mayoría de edad.


Entre las pruebas de ensayo y error, Julián cuenta que junto con su equipo desarmó un horno de microondas. Tenía 15 años y en ese entonces se juntó con las personas más inteligentes que conocía para darle continuidad a un proyecto de innovación con el que concursó en su escuela, una Prepa Tec en Monterrey, Nuevo León. El director de incubadora de negocios del Tecnológico de Monterrey fue quien le dio el impulso.


Cuando Julián Ríos tenía 16 años -junto con José Antonio Torres, José Ángel Lavariega y Andrés Muriel- fundó Higia Technologies, un emprendimiento dedicado al desarrollo del wearable EVA que, adherido al sostén de la mujer, es capaz de detectar oportunamente el cáncer de mama a través de biosensores.


Ríos explica que su wearable puede dar un diagnóstico 93% certero, es decir, “es la cantidad de positivos confirmados que podemos obtener con EVA. Bastante superior a lo que podemos tener con una mamografía, que es el 80%. Y el porcentaje de fiabilidad puede incrementarse mientras más avance la investigación”.


Con los métodos tradicionales (autoexploración y mastografía) una mujer puede tardar hasta ocho meses en recibir un diagnóstico de cáncer, dice el aún estudiante de preparatoria, pero con EVA es posible reducir las brechas temporales hasta en un 95% al requerir sólo de 60 a 90 minutos semanales para evaluar las anomalías térmicas en los senos de la mujer, ya que las malformaciones provocadas por el cáncer necesitan mayor presión sanguínea para crecer, lo que ocasiona una mayor temperatura.


Sin embargo, “en México hay una carencia de radiólogos y termógrafos”, lamenta Julián. De acuerdo con cifras del 2014 del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), el país cuenta con 689 mastógrafos a nivel nacional en instituciones públicas de salud; 6.1% corresponden a unidades móviles.


Según el INEGI, los estudios de mastografía se realizan principalmente en la Ciudad de México (29.4%), Veracruz (6.7%) y Nuevo León (6.3 %), de donde es originario Julián. Pero con EVA, este emprendedor quiere llegar a las comunidades más alejadas del país para salvar la vida de las 6 mil mujeres que mueren al año a causa de cáncer de mama y detectar a tiempo los 23 mil casos nuevos que reporta la Secretaría de Salud. Y parece que lo va a conseguir, pues recientemente recibió un correo electrónico de la Dirección de Innovación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en el que se les invito a participar en las Olimpiadas de la Innovación en donde Julián Ríos dio a conocer su dispositivo EVA en una charla y en un workshop.

Pero lo más relevante es que, a finales del año pasado, el IMSS facilito que Higia hiciera pruebas con EVA en todo el país con las derechohabientes, que serán su base clínica para seguir investigando.


“El IMSS está volteando a ver la innovación y está reclutando startups mexicanas para hacer pruebas en el país como Higia, como Miroculus, de Alejandro Tocigl y Jorge Soto, y Unima de José Luis Nuño”, aclara Julián.


Un emprendedor mexicano logró convertirse en el primer lugar del Premio Global del Estudiante Emprendedor (GSEA, por sus siglas en inglés) realizado en Frankfurt, Alemania. Se trata de Julián Ríos, que logró imponerse sobre otros 55 estudiantes de distintos países del mundo gracias a EVA, un wearable que colocado en el sostén de la mujer consigue un diagnóstico del cáncer de mama más certero que el de la mastrografía.

Ríos obtuvo este galardón luego de superar a otros cuatro finalistas.

Julián nunca se ha rendido en este proyecto porque su madre ha sido su inspiración. Ella ha fungido como madre y padre para él y su hermana gemela, pero sobre todo ha confiado en él incluso cuando sus profesores de primaria desconfiaron de su capacidad para aprender por ser disléxico.


“Mi mamá está ‘sobreemocionada’, no creo que haya una palabra que describa lo contenta que está de que su hijo trabaje para atacar una enfermedad que casi le quita la vida dos veces”, asegura Julián.


Sobre la aceptación del dispositivo EVA, Julián dice que ha pasado tan rápido que le cuesta trabajo asimilarlo. Aún recuerda cuando llamó a un renombrado oncólogo para contarle de su proyecto y él le contestó que ningún niño le diría cómo hacer su trabajo, pero ahora pensar en eso “es divertido en retrospectiva”, dice alegre.


“No soy un genio, mi única clave es la persistencia, no hay un talento especial para esto, sólo es encontrar una idea que tenga un porqué muy profundo dentro de ti y llevarla hasta el límite”, aclara el joven emprendedor.


Durante el último año y medio, Higia ha convencido a cientos de personas de invertir en su proyecto, pues han participado en varias campañas de crowdfunding en las que muestran cómo ese wearable colocado en el sostén de las mujeres puede detectar cáncer al analizar sus datos térmicos mediante un algoritmo de inteligencia artificial que revisa la información enviada por bluetooth a un smartphone o una computadora.


Por el momento trabajan con dos asociaciones de cáncer de mama y están terminando la fase de pruebas con mujeres y las bases de datos. Justo en la data estará el modelo de negocio de Higia, más que en la venta de dispositivos EVA, cuyo precio -estima Julián- sería de 2,500 pesos, aunque no pueden comercializarse sino hasta mediados del 2019, debido a las pruebas y regulaciones por las que tiene que pasar.



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